INICIAR

[vc_row][vc_column][vc_single_image image=»8108″ img_size=»full» alignment=»center»][vc_column_text]

EL ETERNO MORDISCO DEL ORÁCULO

Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa

 

Los proyectos tienen siempre un aura de experimentación y provisionalidad. Sobre el mito edípico se teje otra trama paralela con toques locales cuya comprensión se dirige a los iniciados en la tauromaquia. Con ciertas dosis de suspense se van desgranando datos encaminados a la convergencia de dos argumentos, el clásico y el futurista, en paralelo.

La distopía es conflictiva; en el año 2030 una supuesta España antitaurina juzga mediante un tribunal ideológico y populista la digresión cargada de individualismo de un diestro. Buceando en su identidad, se añaden los ingredientes que completan el fresco de su personalidad. Todo se encamina hacia la tragedia concurrente con el Edipo helénico. El tono nacional lo añaden la terminología taurina, el vestuario y símbolos reconocibles con claridad. Visualmente, la apuesta es rica; se incluye la potente escena del toreo desnudo a la luz de la luna, salas de sacrificio y despiece en el matadero, la atmósfera asfixiante del centro psiquiátrico y ceremonias rituales con astas/ritones griegos.

Aunque el tema se intenta que sea común, los argumentos se ven forzados a coincidir de una manera poco natural en ambas historias. Del Edipo conocido no cabe añadir mucho; del matador, su a veces truculento entorno no favorece la suspensión de la incredulidad. No obstante, la labor del elenco, la iluminación y dirección escénica, el vestuario y toda la escenografía en general colaboran en el resultado global de esta apuesta. El tono trágico y dramático no se ha de lograr a base de elevar el volumen de la voz, a veces agotador cuando se abusa, desdibujando los matices y tonos intimistas.

La productora TeatroLab Madrid ya nos tiene acostumbrados a esa forma tan especial de llevar a cabo sus montajes: puro ejercicio arquitectónico donde cada personaje, cada movimiento escénico, cada palabra, luz y sonido forman parte de un todo que como un monstruo gigantesco va engullendo al espectador que atisba, con mirada panorámica, el manjar artístico que se ofrece ante sus ojos. Gabriel Olivares, maestresala y jefe de cocina, combina sabores mediterráneos en esta fusión personal de mitos y realidades con un lenguaje propio y una técnica dramática atractiva y polémica.

De nuevo, impresionante David DeGea que sabe cómo imprimir a su torero el empaque necesario. Carol Verano encarna a Jacinta,  madre castradora rotunda y asfixiante. Asier Iturriaga nos presenta a un Edipo taladrado por la duda y la culpa a punto de dar el último paso hacia el abismo. Guillermo Sanjuán sorprende con su enigmática bipolaridad en su doble papel de Creonte, el estratega a la espera de atrapar su presa y Criseida, una caja de sorpresas quizás con tintes almodovarianos demasiado reconocibles.  Alba Loureiro, Javier Martín, Montse Rangel y Abraham Arenas completan esta cuadrilla ávida de confirmar la alternativa.

Dosificadamente, todo nos lleva a la comprensión de los porqués de su presente y su pasado. La red de relaciones ocultas entre los personajes filtra la acción toda, desvelándose con sutileza. El texto es poderoso, con sentencias lapidarias y solemnidad atemporal. Inquietante resulta el planteamiento y su desenlace, con un final que, aunque conocido y previsible, sobrecoge tras pasar por etapas absolutas.

 

Lo mejor: La potencia escénica que no te deja indiferente.

Lo peor: La artificiosidad de ciertos giros argumentales.

 

Reparto:
Jacinto y Edipo Torero – David DeGea
Jacinta – Carol Verano
Edipo – Asier Iturriaga
Teresa –  Alba Loureiro
Sacerdote – Abraham Arenas
Creonte – Guillermo Sanjuán 
Anciano y Doctor Márquez – Javier Martín
Criada –  Montse Rangel

Voz en off – David García Palencia

Texto – Gabriel Olivares (Inspirado libremente en Edipo Rey de Sófocles)

Producen – TeatroLab Madrid y El Reló Producciones
Dirección – Gabriel Olivares
Ayudantes de dirección – Ángel Escalada
Producción – Gaspar Soria
Escenografía y vestuario – Felype de Lima
Iluminación – Carlos Alzueta
Espacio sonoro – Ricardo Rey
Fotografía y diseño gráfico – Javier Biosca y Hawork
Asesores de movimiento escénico – Andrés Acevedo

Dirección vocal – Yolanda Ulloa

Ayudantes de escenografía y vestuario – Marta Guedán Mario Pinilla
Construcción decorado – Artefacto
Construcción vestuario – Gabriel Besa
Ambientación – María Calderón
Fotos Ensayo y audiovisuales – Nacho Peña

Distribución – Iñaki Díez[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]