La vida es casi siempre búsqueda… y también huida. La persona es un mineral en el que la vida talla, a golpes, facetas. Cuando el golpe es fuerte, nos deforma y asfixia, perdemos nuestra posición en el universo, conciencia de nuestra imagen y nos volvemos las voces distintas de un dolor común. No es fácil asumir derrotas, especialmente las causadas en nuestro exterior.
Existe una larga historia de seres de sensibilidad superior, de delicada inteligencia, que han llegado a cimas de (in)comprensión de este mundo. Sus palabras y ejemplos nos abren la mente a grados de percepción extraordinaria. “Los Nadadores Nocturnos” es una de estas obras visionarias, apocalípticas, de clarividencia extrema, que nos presentan la realidad como la suma de fragmentos desechados por un sistema de etiquetas convencionales. Todos los personajes son inadaptados, son teselas informes de una cantera exquisita. Como los Personajes en busca de Autor, no encuentran bóveda a la que fijarse. La incomunicación es patológica y, como tratamiento, se recurre a soluciones como el sexo mecánico o la violencia. En su sombrío quehacer, hallan su identidad en un mundo ficticio, de resonancias radicalmente románticas. Su huida no se basa en el exotismo ni en las substancias, no es poética ni química; consiste en la inmersión en un fluido común, de connotaciones primigenias, que adormece los sentidos, oculta las diferencias y amortigua tanto “Sound and Fury”. La conciencia de pertenencia a un grupo da fuerza y permite, desde el silencio, seguir respirando los vapores del submundo.
Ya notamos la luz de esta obra en el multiforme y siempre enriquecedor “Fringe” madrileño. Nos gusta presenciar el despegue de este texto de José Manuel Mora en circuitos más establecidos. Destacamos la valentía de estos Nadadores en su lenguaje formal, auditivo y visual, la presentación de estéticas alternativas y propuestas audaces con una eficacia hipnótica. Bajo la dirección sabia y meditada de Carlota Ferrer, los actores (maravilloso Alberto Velasco, completos Joaquín, Jorge, Óscar y Ricardo; versátiles Esther, Paloma y Miranda), con su expresión corporal, con su formación técnica y con su entrega arriesgada, nos sumergen en su piscina siempre nocturna y nos hacen sentir, una vez más, que no están solos, que no estamos solos.
Se apaga la luz, se desdibuja el escenario y salimos a la calle. El verano comienza a desaparecer. Es inevitable volver la vista y contemplar la fachada de las Naves de Matadero y con gran sorpresa descubrimos que el chico paloma, el hombre de cuerpo equivocado, la mujer invisible y el resto de los Nadadores Nocturnos están allí, alimentándose de nuestros pasos porque han conseguido anidar para siempre en nuestros corazones.
Texto:
José Manuel Mora
Dirección:
Carlota Ferrer
Reparto
Óscar de la Fuente, Miranda Gas, Jorge Machín, Paloma Díaz, Alberto Velasco,Esther Ortega, Ricardo Santana y Joaquín Hinojosa.
Con la colaboración especial de Enrico Barbaro.
Ficha artística
Diseño de iluminación : José Espigares
Diseño audiovisual y de sonido : Eduardo López
Realización video niño : Jaime Dezcallar
Diseño de vestuario : Ana López Cobos
Asistente de dirección: Enrique Sastre
Producción : Draft.inn
NAVES DEL ESPAÑOL (MATADERO)
