Fundación: Persona jurídica dedicada a la beneficencia, ciencia, enseñanza, o piedad, que continúa y cumple la voluntad de quien la erige. Las definiciones siempre son neutras y tienen un ánimo de perfección, de verdad, de plenitud. Desde la antonomasia, aquí nada es lo que parece. El planteamiento inicial es inquietante: unos personajes perdidos vagan entre cuatro paredes físicas y otras tantas mentales; unas percepciones equívocas, mezcla de delirio, ensoñación y deseo, ocultan lo que no se desea ver.
Buero es un autor enigmático; tras su pretendida seriedad y afección a determinadas posiciones políticas, se parapeta alguien contradictorio y rebelde. No podía elegir mejor momento para pontificar desde su silla gestatoria sobre la libertad, mental, espiritual y física, y la carencia de la misma. Toda su creación se desarrolla fundamentalmente en el franquismo y esta “Fundación” fue estrenada en 1974, en las últimas bocanadas del Régimen. Se habla de delación, de supervivencia, de imaginación, de lealtad, de futuro… El ambiente lóbrego, asfixiante, no invita a la esperanza. Lo que parece una confortable estancia en un centro de investigación va desvelándose como la celda de un penal para condenados a muerte, de la cual van saliendo sus ocupantes con un destino más que cierto.
Ruth Rubio, se lanza al mundo de la dirección agarrando por las tripas y manejando con buena mano un texto que incomodó en su momento y lo hace eligiendo un espacio íntimo para rodearse de un buen elenco de intérpretes. Nos gustan apellidos como Boira, Caballero, Mejía, Rodríguez, Vélez, Zamora, aunque su peso sea desigual en el desarrollo. Una vez más, Pier Paolo Alvaro y Roger Portal nos atrapan en una atmósfera asfixiante y enfermiza gracias a una lograda escenografía y vestuario. Nos gustan también el sonido y la iluminación. Función más que recomendable.
Podría parecer que esta fundación ha envejecido y las cicatrices de un tiempo inmisericorde se aprecian, a pesar de los esfuerzos de actualización y documentación. No obstante, cobra vigencia en momentos de marejada y está bien que recordemos que lo que para nosotros es pasado se convierte en presente en otros puntos geográficos. No es bueno perder la perspectiva y montajes como éste ayudan no sólo a ejercer la pedagogía histórica sino también a remover conciencias sobre lo que puede pasar a nuestro alrededor, ya que lo más inquietante es la posibilidad que ofrece de hacernos sentir como el personaje de Tomás. ¿Y si la realidad no es lo que nuestra mente cree?
Gracias una vez más a continente y contenido, a espacio y tiempo y, sobre todo, a personas. La Pensión de las Pulgas continúa su senda de cantidad y calidad.
Versión y Dirección: Ruth Rubio
Interpretes Fran Boira, Juan Caballero, Javier Mejía, Noemí Rodríguez, Julio Velez y Abel Zamora
Escenografía y vestuario : Pier Paolo Alvaro y Roger Portal
La PENSIÓN de las PULGAS.
