No solemos adjetivar el amor. En un mundo global tendemos a identificarnos con iconos sin fronteras, con valores absolutos que nos liberen del miedo a la soledad, a la unicidad. Lorca, poco esclavo de convencionalismos, oscurece un concepto tan luminoso y pleno como el amor con resonancias de contrastes barrocos y surrealistas. Juega, como todo niño sabihondo, con las palabras y los conceptos, retuerce las metáforas y nos presenta arcadias nuevas o infiernos densos con el dulce sabor del pecado. Pero Lorca no juega con los sentimientos; se somete a una innata carencia de seguridad con la insultante arrogancia de los vulnerables. En sus parcelas de surrealismo extremo pisa territorios minados en una sociedad de latente violencia. Es ahí donde, con la libertad de lenguajes nuevos, de imágenes contradictorias, de un lirismo místico, se siente auténtico y cómodo en épocas de vértigo histórico.
Cuando se opta por la oscuridad, se elige lo transgresor, lo intelectualmente elevado, lo oculto, lo exclusivo para iniciados. Como con un lenguaje cifrado, arriesga incluso su propia seguridad con textos complejos y nada complacientes. Ahí, alejado de convencionalismos e interpretaciones interesadas, se alza el Lorca más hermético pero más real, más libre y esencial.
Carlos Jiménez, economista de convicciones renacentistas, ama la poesía y el teatro y, una vez más, sorprende con “Los Martes, Milagro”, propuesta de poesía en escena. En este montaje, se opta por una selección de tres de sus obras (Sonetos del Amor Oscuro, El Público, Poeta en Nueva York) y se nos presenta, con estructura fragmentaria, un corpus de textos sin aparente vinculación. Es la misma voz de Federico con distintos tonos y acentos, abierta a la libertad de interpretaciones. Se introduce, como posible eje vertebrador, el amor y su tradición con guiños a Shakespeare. Es controvertida la elección, tras asumir cómo y por qué Lorca es quien es, de actor y actriz para dar voz y vida a los sonetos. Se acepta la universalidad del mensaje, pero tal vez una mayor visibilidad del hecho homosexual subrayaría la validez del texto. El vestuario es ecléctico; la escenografía, minimalista; la sinceridad, evidente. Esther Vega, Raúl Álvarez y Javier Máñez pisan las baldosas de este escenario y, con su extensa e intensa formación, nos devuelven al Lorca menos popular, al Lorca que se escondía tras los cortinajes para que nos quedemos con su aportación luminosa a un mundo convulso.
Tras “Voces en el Silencio”, texto indigesto para ciertos regímenes, esta obra enriquece un ya superpoblado espacio Lorca, a la espera de aniversarios futuros. Agradecemos el esfuerzo y la vocación de montajes comprometidos que huyan del tópico previsible y que nos iluminen en momentos de mudanza. La poesía siempre merece la pena; el teatro también.
Los martes, milagro presenta
AMOR OSCURO
Elenco: Esther Vega, Raúl Álvarez, Javier Mañez
Dramaturgia y Dirección: Carlos Jiménez.
Teatro Fernán- Gómez
y
Centro Cultural Casa de Vacas (Retiro)
