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Por fin llega el Frinje y lo estrenamos con lo último de Alberto Velasco : «Danzad Malditos». Un estreno esperado y deseado tal y como podía intuirse por la enorme cola  en la entrada de la sala «Max Aub» del Matadero  a pesar de las temperatura extremas.

Lo primero que nos encontramos en cuanto se va iluminando el escenario es un paisaje a medio camino entre el azote de un tifón y la arena de un circo desvencijado (maravilloso lo que ha conseguido Alessio Meloni) . Perfecto para este caldo de pobreza, indignidad y humillación que ya Sydney Pollack nos mostró en su famosa versión cinematográfica. Ha querido Alberto adaptarlo haciendo una comparación con las carreras de caballos, lo cual resulta idóneo para este ambiente de competición desmesurada. Con un ritmo ágil y dinámico, incluso a veces frenético nos habla de la influencia aleatoria del azar en nuestras vidas. Hasta el público tiene posibilidad de elegir, lo que significa que cada vez que se representa no tienen porque ganar los mismos. Y todo ello a través de unos personajes asépticos de los cuales no sabemos casi nada y donde la luz (agobiante pero preciosista el trabajo de David Picazo) potencia la angustia de unas situaciones salvajes.
La presencia de Rulo Pardo y la sonora virtuosidad de Verónica Ronda invaden y dominan el espacio de principio a fin. Y cuando no están se les espera igualmente. Hay escenas con una fuerza visual tan intensa que lobotomizan la historia. El dolor y la desesperación se apodera de la amalgama de cuerpos impregnados en sudor y barro.
Un montaje impactante que supera con creces la calidad que se espera de los productos Frinje y que Alberto Velasco dirige con buena mano aunque con recursos de trampantojo. Quizás debiera haber arriesgado un poco más a la hora de elegir algunos temas musicales pero no podemos olvidar que es gracias a ellos  y al hecho de ser tan conocidos por donde intenta enganchar y sacar a pasear nuestro lado más sentimental, supliendo así la frialdad del texto. Cargado de frases grandilocuentes que en muchos casos no llevan a ningún sitio cuando hubiésemos preferido un acercamiento más sincero y visceral hacia los personajes. Tan sólo unos retazos dejan vislumbrar sus historias pero de  una manera tan efímera que al final nos es totalmente indiferente quién gane, pierda o se convierta en longaniza para alimentar al resto. Pero Velasco sabe trabajar las imágenes y logra dejarnos exhaustos a base de gincanas crueles y retorcidamente sugerentes.. Totalmente prescindible el momento del concursante que se enoja con el director; rompe completamente el argumento, el tempo, la cuarta pared y cualquier atisbo de sutileza barroca y sádica que rezuma la fusta del maestro de ceremonias. A ver,  Alberto, los que te apreciamos creemos que tu etapa de autoflagelación y menosprecio verbal se cumplió con creces en «Vaca», así que nos hastían, cansan y no vienen a cuento ni «el puto nazi», ni el «gordo de mierda» ni zarandajas similares, máxime cuando la interpretación más que un puñetazo sobre la mesa que nos dejara petrificados se asemejaba a la eclosión hormonal de un adolescente cabreado. Y por último, un susurro al oído:  somos conscientes de que no siempre montajes de este tipo pueden llevarse a cabo con todos los medios que gustarían y queremos hacer constar que el esfuerzo que hace todo el elenco en escena es muy loable, pero claro, cuando estás organizando una carrera equina, lo justo es que se enfrenten en condiciones parejas. Tan digno es un pura sangre como un jamelgo de feria, cada uno cumple su misión , pero si se ponen a competir juntos se nota demasiado quién tiene las de perder.
Cualquiera que leyera esto pensaría que la obra nos disgustó; en absoluto, al contrario. Estamos seguros de que sólo acaba de empezar su andadura y recomendaremos su visión a todo el mundo. Y volveremos a verla. ¡Ojalá todos los montajes que se pasean por nuestra ciudad vistieran ropajes tan bellos!

Texto: Félix Estaire
Dirección: Alberto Velasco
Ayudante de dirección: Luis Ulzurrún
Dramaturgia: Félix Estaire, Alberto Velasco
Asesoría de dirección: Carlota Ferrer
Espacio escénico: Alessio Meloni
Espacio sonoro: Mariano Marín
Iluminación: David Picazo
Vestuario: Sara Sánchez de la Morena
Música original: Mariano Marín
Fotografías: Pablo Rodrigo
Diseño: Adrián Novoa

Interpretación: Verónica Ronda, Guillermo Barrientos, Carmen Del Conte, Jose Luis Ferrer, Rubén Frías, Karmen Garay, Inés León, Nuria López, Sara Párbole, Rulo Pardo, Txabi Pérez, Ana Telenti, Sam Slade