BAILO, BAILO
Dirección musical
Dan Vidal
Libreto
Federico Bellone y Nacho Álvarez
Producción
Dreamcatcher
Los colores del blanco y negro.
.
En 2020 Nacho Álvarez firma Explota explota, una película en la que las canciones de Raffaella Carrà sirven de pretexto para narrar una historia. Ella misma autorizó con agrado dicha propuesta y aprobó su resultado. Falleció dos años después y desde entonces con una lluvia de homenajes no se ha cesado de recordarla.
Valeria Arzenton, una personalidad en Italia, produce Bailo bailo, versión escénica en formato de musical, con dirección y libreto de Federico Bellone y el mismo Nacho Álvarez. María es una joven italiana enamorada del baile que, tras una ruptura sentimental, llega a Madrid y conoce a Pedro, del que caerá enamorada. Este sencillo planteamiento argumental da pie a una serie de coincidencias, encuentros y desencuentros, casualidades y giros que sirven de base al despliegue tanto del cancionero, popular y despreocupado, de la artista como de la realidad española de la década de los setenta. Desfilan la televisión, las telecomunicaciones, la censura, los viajes, el sexismo… todo sazonado por una estética sorprendente en su diseño y gama cromática.
Lydia Fairén y Dani Tatay encarnan a la pareja protagonista del elenco que se verá completado por Natalia Millán, veterana en musicales, Naim Thomas, Chete Guzmán y Pepa Lucas. En esta historia de amor convencional se mezclan humor, tensión, suspense y, sobre todo, mucha música y mucho baile, con siete músicos en directo, un excelente conjunto de bailarines y unas coreografías de Gillian Bruce, fidelísimas a las originales, que nos recuerdan tanto al universo loco de Valerio Lazarov. Los decorados recrean desde un avión hasta un estudio de televisión, pasando por un paseo en barca por El Retiro. La estética disparatada de esa época está toda, especialmente en el asombroso diseño de vestuario de Antonio Belart.
Propuesta amable de ámbito familiar, gustará a los incondicionales de la voz chillona, el acento que nunca perdió y los vestidos imposibles de la cantante y bailarina que marcó, discretamente, un hito en su defensa de la libertad y la emancipación. Sus canciones aún hacen querer bailar no sólo a sus contemporáneos nostálgicos, sino a todo un país, independientemente de su edad.
Lo mejor:
Los bailarines, sus coreografías y el diseño de vestuario.
Lo peor:
La historia, tópica e insustancial.
Dani Tatay – Pedro
Naim Thomas – Jordi
Pepa Lucas – Carmen
Chete Gutzman – Miguel
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