INICIAR

BODAS DE SANGRE

TEATRO MARÍA GUERRERO

Del 18 de octubre al 10 de diciembre del 2017

Lorca es un maestro de la concisión y la expresividad. Con tres palabras es capaz de dar lecciones de conceptismo al aportar títulos premonitorios en los que cabe todo su universo. Estas bodas , en su mismo título,  aparecen teñidas de un color poco nupcial; la atmósfera se enrarece con tensiones, pulsiones y nula libertad frente al omnipotente deseo que justifica cada acto. Con el poderoso texto de Lorca se han propuesto diversas escenografías, generalmente apegadas a los tópicos vinculados a la idea tradicional del mundo físico lorquiano: geografías de un España profunda, dura y austera.

Pablo Messiez apuesta por desnudar la obra de presupuestos previsibles y contemporizar su imaginario localista en busca de romper techos que limiten su expansión. Es difícil luchar contra el peso de la tradición y la literalidad textual, Pablo lo sabe y afronta ese reto voluntario aligerando su lienzo de capas de barniz que podrían atenuar la pureza de imágenes universales.

No es difícil recurrir a vestuario actual, a músicas pop, a licencias presentes; sí lo es, por el contrario, la opción de un tono, una neutralidad, una revitalización de la palabra sin resonancias atávicas y solemnes. El director de esta propuesta ha elegido lo menos sencillo y se lanza con convicción iconoclasta a una lucha contra gigantes de la que se suele salir con magulladuras.

Nadie es neonato ante Lorca; se parte de un conocimiento más o menos epidérmico basado en lo de siempre. El espectador de este montaje no va a encontrar esas imágenes colectivas tan previsibles. El público joven, desprovisto de esa carga de décadas, es receptivo a los mensajes de lucha de poder y a la tensión entre las estructuras superficial y profunda, entre lo dicho y lo que se quiere decir.

La inclusión de otras fuentes textuales, facilitada por el acceso ya libre a la producción del autor, enriquece la globalidad de un texto ya rico. El reparto funciona con eficacia desigual, desinflando la intensidad de personajes axiales y moviéndose en un escenario con momentos de belleza hipnótica, potenciados por una iluminación y una sonoridad técnicamente irreprochables. La madre (Gloria Muñoz) y la novia (Carlota Gaviño) carecen de la fuerza que el matriarcado social y familiar les otorga en una época que sólo el texto nos recuerda. La disonancia entre la fuerza expresiva del texto y su defensa por los actores es evidente.

La dirección, en su libertad creativa, elige y decide. El público, en su potestad, sentencia. No serán comprendidas ni la amplitud ni la perspectiva de su visión en un país de pilares inamovibles y certezas trascendentes. Cuando se abren caminos, se pueden transitar en la búsqueda de nuevos paisajes; las vías trilladas son más cómodas, pero la visión está domesticada. Necesitamos conquistadores de nuevos territorios. Nuestra corona, de este modo, se adentrará en el imperio liberador.

 

Lo mejor: La libertad que conlleva una versión y los llenos absolutos del teatro.

Lo peor: Ausencia de la presión social que envuelve todos los hechos narrados sin la cual no se entienden las consecuencias.

 
Autor: Federico García Lorca
Versión y dirección: Pablo Messiez
Escenografía y vestuario Elisa Sanz
Iluminación Paloma Parra
Espacio sonoro Óscar G. Villegas
Ayudante de dirección Javier L. Patiño
Diseño cartel Javier Jaén

Mujer de Leonardo Guadalupe Álvarez Luchía

Leñador 3 / Invitada boda Pilar Bergés
Leonardo Francesco Carril
Leñador 2 / Invitado boda Juan Ceacero
Leñador 1 / Invitado boda Fernando Delgado-Hierro
Luna / Muerte Claudia Faci
Novia Carlota Gaviño
Vecina Pilar Gómez
Padre Carmen León
Madre Gloria Muñoz
Novio Julián Ortega
Criada Estefanía de los Santos

Producción: Centro Dramático Nacional