INICIAR

CERDA

LIQUIDACIÓN POR DERRIBO: «CERDA»

Ya el cartel de la representación prometía emociones fuertes… pues sí, y se queda corto. Desde el primer momento, desde la entrada misma a la sala, nos inoculan (con perdón) dosis elevadas de iconoclasia (perdón de nuevo), juego alternativo y mucho, pero que mucho tiro al blanco. En esta obra, todo lo que se mueve sí que sale en la foto, bien centrado y con un solemne tomatazo en la frente: nadie ni nada se libra de la implacable óptica de Juan Mairena; donde apunta dispara… y acierta. 

 

Los tópicos y los ritos son poderosos, especialmente en una sociedad como la nuestra, en la que sobrevivimos gracias a una identificación pasiva con arquetipos de poder. Aquí asistimos a una sistemática destrucción de nuestro ADN más sumiso y conformista mediante el humor, el elemento más seductor y convincente de este bombardeo de poses, imágenes y gestos, palabras y tópicos. Volvemos al barroquismo más disparatado: monjas que no son lo que parecen (¿o sí lo son?), jingles de publicidad, música al itálico modo y, en el fondo, mucho amor, primitivo, pero amor de todos modos. El mismo amor con que Juan nos asperge, hisopo en ristre, al escribir para nosotros algo tan trabajado pero espontáneo, tan fluido pero denso como este convento en el que las apariencias mienten, aunque no engañan.
 
Aplausos y besos para este equipo (Dolly, Inma, Soledad, María, David, Pablo, Juan de nuevo) y toda la diócesis de Casa de la Portera. Una vez más, se ganan prosélitos así, con buen hacer, calidad y, de nuevo, mucho amor.  
Autor y director: Juan Mairena
Interpretes: Inma Cuevas, Dolly, David Aramburu, Soledad Rosales y María Velesar.  
LA CASA DE LA PORTERA