JOHNNY CHICO
Autor
Stephen House
Dirección
Eduard Costa
Producción ejecutiva:
Coque Serrano
Violencia vital
El Teatro Lara programa “Johnny Chico”, monólogo biográfico en el que Víctor Palmero encarna a Johnny, adolescente chandalero, y narra su empedrado trayecto desde el pueblo de su infancia hasta la gran ciudad. Con un concepto episódico, distintas escenas completan los espacios de su puzzle personal y el proceso de construcción personal que exhibe y quiere comunicar.
La escenografía es humilde, tanto como los orígenes de Johnny y el ámbito en el que se desenvuelve. El decorado sufre pocos cambios, tan sólo se añaden o restan elementos complementarios al desarrollo de la acción. Con una iluminación eficaz y un sonido adecuado se completa lo exterior al mensaje que se quiere comunicar.
La obra en la que esta propuesta se basa, “Go by night”, fue escrita hace unas tres décadas por Stephen House, autor australiano que describe realidades universales trascendiendo su ámbito local. Este texto treintañero ya muestra arrugas en la visión del personaje, la explicación de sus planteamientos y la justificación dramática de su desenlace: Johnny es uno más del amplio conjunto de personajes tópicamente marcados por infancia problemática, pérdida de padres, adicciones familiares, violencia generalizada, inadaptación, lucha y otros factores afines. Esta visión psicoanalítica de causa/efecto automatiza la acción en una espiral veloz que resta protagonismo a Johnny, dejándolo en el sombrío territorio de las víctimas y no explicando de modo creíble los saltos de una escena a otra. Aunque lo narrado es terrible y despierta las simpatías de un público que ya ha suspendido la incredulidad, adolece de originalidad y peca de seguir los trillados senderos fatalistas de tantos otros juguetes rotos.
Víctor Palmero, también en su treintena, se pone el chándal, las camisetas, las faldas y mientras tanto se desnuda en la búsqueda de afirmar con pocos titubeos su esencia y la vida que se ve abocado a vivir. En los parlamentos largos precisa de más naturalidad para abandonar el tono discursivo, aunque su energía y convencimiento sí dan el tono naturalista que la acción precisa. En esta época, obras así son especialmente necesarias no sólo para visibilizar el variado abanico de opciones personales y sexuales, sino para colocar al mundo frente a la violencia que pretende ahogar voces con timbres distintos. En su particular descenso a los infiernos, nuestro amigo Johnny no nos suelta de la mano.
Lo mejor:
Victor Palmero
Lo peor:
La acumulación innecesaria de tópicos que desdibujan a Johnny.
REPARTO
Víctor Palmero
ILUMINACIÓN
Mundi Gómez
ESPACIO ESCÉNICO
Luis Crespo
ESPACIO SONORO
Juanjo Ballester
DISEÑO GRÁFICO
María la Cartelera
MAPPING
Elektrik Five & Lluerna producciones & Carlos Montfort
VESTUARIO
Eli Perucha
FOTOGRAFÍA
Romero de Luque
PRODUCCIÓN EJECUTIVA
Coque Serrano
DIRECCIÓN
Eduard Costa
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