LA PIEL
Del 7 al 24 de septiembre del 2017
La piel marca y limita; es frontera, une y separa, comunica y aísla, exhibe y oculta. Esta piel, la de Teresa Rivera, viste todos nuestros paisajes interiores de un lujo incómodo, reflexivo e inquietante, con un sentido de viaje transformador, finalista y oscuro. El negro más opaco se utiliza como entorno y respuesta a las preguntas que el ser deshumanizado se ha de hacer y contestar en su tránsito por las etapas de nuestra sociedad actual.
La escenografía es instrumental, mínima y multifuncional. Los textos, fragmentarios en su unidad vertebral, abofetean con su poesía y sinceridad. Poco sale indemne de esta exposición a la mirada y la palabra del público. Dividida en cinco actos, cobra dimensión unitaria con mensajes como la reencarnación, la muerte liberadora, la libertad esencial, el sentido de la vida vacía y esas nuevas formas de comunicación y diálogo tecnológico con el público.
En este monólogo, la actriz se desnuda no sólo metafóricamente y también nos despoja de nuestros prejuicios protectores. Su técnica es sincera al insultarnos con la realidad que nos acusa. Juega, incomoda, seduce e interpela para lanzar un escupitajo a nuestras conciencias, cruel y bello, que consigue incrustarnos bajo su propia piel.
Tras la humillación de la estupidez reconocida, el renacimiento también es negro. Como con los insectos o los reptiles, queda un sedimento áspero tras cada muda que nos desprotege para poder seguir creciendo. Hay dulzura en la aspereza; hay soledad entre las muchedumbres; hay dolor en el placer. Teresa Rivera y Valeria Alonso, directora y co-autora, con el tacto, el oído y mucha sensibilidad nos llevan de la mano a realidades menos luminosas, pero infinitamente más reales al enfrentarnos a nuestras propias limitaciones y carencias. Es una pieza transformadora, de potencia litúrgica que merece espacio y tiempo para asentarse en su proceso de desarrollo y crecimiento. Cada función es una sesión de terapia para el espectador y para la obra en sí misma.
Lo mejor: La sinceridad de su discurso y su defensa.
Lo peor: Excesivos decibelios en algunos momentos.
Texto y dirección: Valeria Alonso.
Idea e interpretación: Teresa Rivera.
Voz en Off: Andrea Trepat.
Diseño de vestuario y escenografía: Elisa Sanz.
Diseño de iluminación: The Blue Stage Family.
Realización Vestuario: Gabriel Bessa.
Realización Escenografía: Mambo Decorados.
Colaboración técnica: Noelia Tejerina.
Fotos: Jean Pierre Ledos.
Diseño Gráfico: Guillermo Peiró.
Edición Sonora y Técnica: Rodrigo Alonso.
Producción: Maltrago Teatro.
Comunicación: Lemon Press.
