PRIVACIDAD
Autores
James Graham y Josie Rourke
Dirección
Esteve Ferrer
Producción:
Letsgo Company
Todos somos Fausto.
Hay términos que suenan a anglicismo, a mala traducción forzada. Aquí, bajo este polisílabo descriptivamente rotundo, no caben muchas sorpresas, ya se sabe de qué va esta función: se despliega toda una batería de puntos débiles en los que facilitamos la tarea a los amantes de la intimidad ajena, la nuestra.
Con un eje argumentalmente endeble, el escritor (Adrián Lastra) narra sus vicisitudes vitales y nos presenta su tolerada, inconsciente y lúdica exposición al escrutinio de los demás. En una época de interconexión permanente, es sencillo y gratificante sentirse parte de una masa anónima ante la que exhibir nuestros mejores ángulos y nuestros insignificantes triunfos en batallas de cuento.
El argumento es un pretexto eficaz para hacernos transitar por los procelosos mares de un universo hipercomunicado, pero poblado por seres solitarios. De esa soledad endémica y de la sed de poder del mundo tecnológico nace nuestro talón de Aquiles. La información es poder y dinero, esa información que gratis et amore regalamos alegremente. De un juego inocente pasamos a la broma limpia y a la sonrisa cómplice para, en otras escenas gradualmente presentadas, encadenar la preocupación y el horror ante la zafia manipulación y el sometimiento al que nos podemos ver abocados.
El Teatro Marquina ya nos tiene acostumbrados a montajes de tecnología deslumbrante, con riqueza de medios personales y materiales. Las paredes no son sólo un telón de fondo decorativo; en ellas se proyectan pruebas y elementos significativos para el desarrollo dramático de la acción. Hay muchos y muy buenos actores (y un Juanan Lumbreras que sigue hechizando con la calidad de su palabra y su técnica), hay muchos más personajes, hay mucho juego e interacción con el público y hay mucha doctrina pedagógica en tanta exposición al riesgo, un riesgo cuyo manejo debería estar incluido en los manuales de supervivencia vital. La iluminación, las proyecciones y todos los medios técnicos subrayan la vigencia de esta propuesta más existencial que teatral. El ocio aparentemente divertido no está reñido con la calidad. Cuando la sonrisa tiene una sutil sombra de conciencia e invita a la reflexión, el milagro del teatro nace una vez más.
Lo mejor:
La complicidad con el público y el ritmo frenético.
Lo peor:
Los personajes se difuminan para beneficiar la denuncia social.
Director:
Esteve Ferrer
Intérpretes:
Adrián Lastra
Chema del Barco
Canco Rodríguez
Juan Antonio Lumbreras
Rocío Calvo
Candela Serratç
Ayudante de dirección:
Silvia Montesinos
Escenografía original:
Jorge Ballina
Escenografía adaptada:
Felype de Lima
Diseño de video:
Jorge Orozco
Diseño de video adaptado:
Daniel García Rodriguez (Voilá Producciones)
Diseño de iluminación:
Himar Santana
Diseño de sonido:
Poti Martin
Diseño de vestuario:
Felype de Lima
Música original: Rodrigo Dávila
Jefe de equipo de investigación:
Alex Rojo
Asesoría del equipo de investigación:
Harry Davies
Producción:
Letsgo Company
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