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SWEET DREAMS

Creación y dirección
Alberto Velasco

¿Dulces sueños?

Los títulos suelen ser narrativos o descriptivos, pero en su afán de concreción simbólica pueden pecar de engañosos. El teatro es tópica y realmente identificación en la ficción, verdad que necesitamos creer en la mentira. Tras el pretexto de una canción, nace el monstruo del que Alberto Velasco se desembaraza y que todos apadrinamos en esta ceremonia bautismal. Alberto, con su grandiosa humanidad, se desnuda de nuevo y exhibe su puzzle vital incompleto en busca de ayuda para colocar las piezas inconexas que nos ha escupido sin pudor. 

En esta producción se pisan muchos charcos escénicos, se visitan diversos registros dramáticos y al final queda el sabor de un menú degustación tan variado como la vida misma, con gustos y aromas en ocasiones discordantes o exóticos, pero siempre interesantes aunque tengamos que guiñar los ojos por exceso de acidez o amargor. Desde luego, los sueños aludidos no resultan tan dulces como el nombre de la canción anticipa. 

En este recorrido existencial y existencialista, se siguen purgando culpas en un tono de inconformismo, desamor propio y digestión de platos atrasados. Se transita del Stabat mater a la cocina televisada, de lo sublime a lo leather, de referencias culturales muy hispánicas a otras apátridamente pop. Este mosaico pretende, y logra, transmitir la multiplicidad de emociones y situaciones que le/nos toca vivir y, en su afán de redención, sufrir. Todo su universo personal e íntimo se despliega en un abanico que no sabe cerrar y se recurre para ello a muchos mecanismos que el moderno arte dramático requiere, no vaya a ser que suene a otra gratuita y arcaica laceración con testigos.

Albero Velasco danza, actúa, declama, se expresa y, de la mano de su humor y su sinceridad, nos empuja a esta su particular feria de vanidades/luna park. Hay mucho “yo” y, dentro de su soledad, mucho “nosotros” reclamado y reivindicado, mucha performance y mucha idea de peregrinación litúrgica para que todos arribemos, falsamente indemnes, a orillas ficticias que necesitamos creer reales.

Lo mejor:

La sinceridad radical de su desnudez interior.

Lo peor:

El bucle obsesivo de su retorno al yo. 

 

INTERPRETACIÓN
ALBERTO VELASCO

AYUDANTE DE DIRECCIÓN
MARIA PIZARRO

TÉCNICA
INÉS DE LA IGLESIA

VESTUARIO
SARA SANCHEZ DE LA MORENA

ESCENOGRAFIA
ALESSIO MELONI & ALBERTO VELASCO

ILUMINACIÓN
DAVID PICAZO & INÉS DE LA IGLESIA

AMBIENTE SONORO
NEW CARROT STUDIOS

TEASER VIDEO
AFIOCO & CARMINA RIQUELME

FOTOGRAFIA
DOMINIK VALVO

DISEÑO
SERGIO BETHANCOURT

PRENSA
JOSI CORTÉS

 

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