Descripción
Inés, Garcin y Estela, son conscientes de sus crímenes. Diferencian perfectamente entre el bien y mal. Asumen su culpabilidad, pero no sienten ni piedad, ni compasión, ni arrepentimiento. La asunción de culpabilidad no les conduce a asumir la responsabilidad. No les supone ninguna crisis de conciencia. Mientras estuvieron vivos, sus actos no tuvieron ninguna consecuencia, es más, encontraron espacio para el “autoengaño” que les permitía seguir viviendo normalmente y mantener sus máscaras sociales.
Nuestra conciencia del sufrimiento ajeno y sus causas, el ejercicio del mal a través de la violencia, es quizá más plena que nunca, y al mismo tiempo, está al máximo anestesiada. Las estructuras de pensamiento moral manejan el “autoengaño” colectivo frente a las atrocidades que se nos presentan día a día y de frente. Compañía La Puerta Estrecha se pregunta en este trabajo sobre el efecto de este “autoengaño” a nivel individual, sus consecuencias en nuestras relaciones y en la construcción de la sociedad en la que vivimos, cuyo sistema moral ha saltado por los aires.
Bienvenidos y bienvenidas al infierno de la conciencia. A ustedes les corresponde sentenciar.
Intérpretes:
José Garcín____________SAMUEL BLANCO
Inés Serrano___________ SAYO ALMEIDA
Estela Rigault__________ EVA VARELA LASHERAS
Dirección y adaptación ___________ Eva Varela Lasheras
Ayudante de dirección_____________ José Gonçalo Pais
Espacio escénico y vestuario________ Taller Las Manos
Iluminación y sonido______________ Factoría LPE
Fotografía y vídeo________________ Think Twice
Diseño gráfico___________________ José Gonçalo Pais
Traducción______________________ Aurora Bernardez
Producción______________________ Peldepa S.L.L.





Custodio Domínguez Única (propietario verificado) –
A puerta cerrada, Jean Paul Sartre
Sin remedio
El can Cerbero, a través de los ojos de los espectadores, vigila la escena. No hace falta que sus tres cabezas, con sus fauces babeando ferocidad, aparezcan. Basta la vulgar figura de un perro de porcelana para que los personajes se sientan controlados, encerrados sin remedio.
Tres personajes, con sus culpas a cuestas, esperan pagar su pena con el sufrimiento del “fuego eterno”. Pero no es este el infierno que encuentran. El infierno, su infierno, lo llevan consigo y lo sufren incapaces de la comprensión del otro, abocados a la autocomplacencia de su culpa. Es por eso que cada uno arrastra su infierno y el infierno de lo demás en una rueda eterna que gira y gira sin remedio.
Duele esta obra, donde los espejos en los que nos recreamos han desaparecido y sólo queda el brillo opaco de los ojos del otro donde nunca nos reconocemos.
Ha sabido Eva Varela, con su dirección, recrear con gran acierto y sencillez el espacio donde revolotean, ya con las alas rotas, los tres personajes condenados a retornar una y otra vez, imposibilitando su fuga, al infierno de su incomprensión.
Es La Puerta Estrecha un espacio singular donde sus responsables ofrecen una oferta cultural al barrio muy digna de tener en cuenta en este momento de revisión del fenómeno “off”. Es éste un fenómeno que deberíamos entre todos potenciar, ya que cubre un espacio que si no fuera por su existencia quedaría como zona baldía con lo que eso supone para el mundo del teatro. Puede ser cierto que, en este momento, suponga, como algunos han apuntado, la precarización del sector así como otros muchos perjuicios, pero si dejamos secar este campo, lo notaremos todos. Lo notarán los barrios que perderán tejido cultural. Lo notarán los autores, también los actores y todos aquellos vinculados a la puesta en escena de un teatro que se muestra muchas veces no asimilado por el poder. Y por supuesto lo notaremos nosotros, el público, que estaremos imposibilitados de ver ese teatro de difícil, o mejor imposible presencia en otras salas, sean estas de gestión privada o pública.
Es este un momento en que, si se toman bien las decisiones, volverán las salas a colorear el espacio cultural de la ciudad. La desaparición de la dirección única del teatro Español puede ayudar a que, desde la responsabilidad de las salas del Matadero, se potencie el circuito off como complementario de la labor de la administración para con la cultura de la ciudad.
Esperemos que, al contrario que los personajes de la obra, no estemos condenados sin remedio.
rocío –
Una hora intensa ¡¡ me gustó