Descripción
Enfrentarse a Hamlet tiene algo suicida, lo que no es una mala premisa de partida ni para mí, que soy un Kamikaze, ni para el Príncipe, cuya conciencia anhela en no pocas ocasiones darse muerte para dejar de sufrir. Pero como dice Harold Bloom, Hamlet «tiene una mente tan poderosa que las actitudes, los valores y los juicios más contrarios pueden coexistir dentro de ella coherentemente». El ser y el no ser a un mismo tiempo y de forma tan ilimitada como él mismo es capaz de pensarse, el sueño de una conciencia infinita. Un poema ilimitado habitado por un personaje ilimitado sobre un escenario que es puro espacio mental. ¡Alto! Si lo sigo pensando, tal vez sea incapaz de seguir adelante… O tal vez siga adelante y no sea capaz de pensar. La contradicción no ha hecho más que empezar. Me agarro a la frase de Nietzsche: «¡Contradícete a ti mismo! Para vivir es necesario permanecer dividido».
MIGUEL DEL ARCO
DIRECTOR DEL MONTAJE
Hamlet: Israel Elejalde
Ofelia: Ángela Cremonte
Laertes: Cristóbal Suárez
Polonio: José Luis Martínez
Claudio: Daniel Freire
Horacio: Jorge Kent
Gertrudis: Ana Wagener
VESTUARIO
Ana López
MÚSICA
Arnau Vilà
VÍDEO
Joan Rodón
SONIDO
Sandra Vicente
ILUMINACIÓN
Juanjo Llorens
ESCENOGRAFÍA
Eduardo Moreno
VERSIÓN Y DIRECCIÓN
Miguel del Arco
COPRODUCCIÓN
CNTC
Kamikaze Producciones





Carmen Blanco González (propietario verificado) –
Quizás porque ya no necesitamos fuegos de artificio para ver un clásico y porque ya conocemos la dirección de Miguel del Arco, la obra no cumplió todas las expectativas puestas en ella. Aquí si que la escenografía y la puesta en escena me gustó mucho.
A pesar de que el elenco de actores era bueno, su actuación se quedo plana o sobreactuada en algunos momentos. Hubiera hecho falta un guiño de los mismos para que el «Ser o no Ser» no pasara prácticamente desapercibida en medio de una frase.
Quizá demasiado extensa.
Jesús –
Supongo que las expectativas eran muchas y muy altas. Por norma general me gusta mucho el teatro que dirige Miguel del Arco y con este elenco era difícil patinar pero para mi gusto ha sido todo un chasco. Reconozco que el montaje y sus filigranas visuales están muy bien hechas pero no se puede pretender asombrar con fuegos artificiales mientras lo verdaderamente importante, texto y personajes se vapulean de esta forma.
Pena de ver a una magnifica actriz como es Ana Wagener actuar y moverse como si fuera un personaje de «Aquí no hay quién viva», La sobreactuación y mezcla de acentos en el mismo personaje de Daniel Freire resultó penosa. Lo de Ofelia para que mentarlo, nada en contra de Ángela Cremonte, bastante tiene con someterse a la Ofelia más patética vista en un escenario. Y el resto del elenco bastante aceptable.
Israel Elejalde correcto. Se agradece su esfuerzo pero a mitad de función ya no me creía nada de nada. Y menos ese tono «cheli-socarrón» de la parte final.
Lamentable el destrozo de escenas sublimes que todos conocemos: Enfrentamiento de Hamlet con su madre (totalmente pusilánime); representación de la muerte de su padre ( ya podrían haber tomado nota cuando actuó The Globe hace unos meses en los Teatros del Canal); escena de enterradores (una mala copia de cualquier momento del teatro de La Zaranda).
Por cierto , menos gasto en escenografía y más contratar a actores (hay mucho paro en el sector) y no hacer dobletes y tripletes con los mismos actores.
Eso si, hay que darles la enhorabuena ya que tienen todo vendido.
¡Ojalá hubiera podido escribir una opinión distinta!
Francisco del Pozo Zamorano (propietario verificado) –
Asistí a la representación de Hamlet con la expectación propia de lo que Miguel del Arco y Kamikaze propondrían para un clásico de esta envergadura , y no salí decepcionado. Una propuesta valiente con un texto trufado de expresiones actuales, pero manteniendo la fidelidad a su origen y una puesta en escena , que teniendo una cama como eje escénico, se complementa con proyecciones, cortinas, luces y música al servicio del drama en un ejercicio efectista y efectivo, eficaz.
Alguna sombra encontré en el buen tono general: el abuso del pluriempleo de los actores interpretando hasta tres papeles distintos chirría en momentos, especialmente en la escena de los enterradores. Destacaría el trabajo de Israel Elejar5lde, un Hamlet dolorido, irónico en ocasiones y atormentado por los “placeres deshonestos” (¿?) de su madre y el crimen de su padre a manos de un hermano ambicioso y avaro de poder. Le acompaña un elenco equilibrado con momentos dispares de Daniel Freire como Claudio y de Ángela Cremonte como Ofelia ; aunque Ana Wagener trata de convencernos con una Gertrudis alejada de un sentimiento de culpabilidad no siempre lo logra.
Miguel del Arco0 consigue traernos a un Hamlet lleno de contradicciones: ser o no ser, hacer o no hacer, misterioso o comprensible, cercano o inaccesible, príncipe o vulgar, radiante u obscuro. Un Hamlet con el que nos mimetizamos en su repugnancia por el envilecimiento moral sin límites en la consecución del poder y cuestiona la amoralidad de la venganza por la traición y el asesinato.
Julia Gaytan Duque (propietario verificado) –
Tengo que decir que no estaba muy segura de que me fuera a gustar, pero el trabajo de Israel Elejalde, la adaptación de Miguel del Arco y el impecable trabajo escenográfico de Juanjo Llorens y Eduardo Moreno se merecen una ovación de pie. Shakespeare estaría orgulloso.
Mónica G. –
Me gustó mucho la puesta en escena, muy original y se nota que se ha invertido en este aspecto.
Una cosa que sorprende es que se haya ahorrado en personajes. Algunos de ellos doblan papel y se producen paradojas como que Ofelia es su propia sepulturera.
Tampoco le encontré mucho encaje a introducir una escena de humor andaluz mientras se entierra a Ofelia, no pega mucho.
En cuanto a los actores, Israel Elejalde bien, a mí siempre me gusta mucho. Ana Wagner algo más floja.
Lo del rey danés con acento argentino…Daniel Freire interpretando a Claudio…lo siento pero tampoco queda muy bien. Lo mismo que la escena reaggeton de Ofelia…
Aún con todo, yo pasé un rato agradable y me resultó entretenida a pesar de las 2:45 horas.
El público estaba delirante de emoción. Realmente es tan buena la puesta en escena o sólo por presentarla Miguel del Arco merece tanta ovación?
Rocío (propietario verificado) –
Me encantó, el personaje Hamlet me transmitió toda su amargura, su locura real y fingida, su rabia. Los efectos sobre el escenario me gustaron, las sombras, luces, telas, siluetas, acompañaban perfectamente a la obra. No me gustó el final, atropellado, con falta de dramatismo. El final no convencía, una pena.
Marisa Asenjo (propietario verificado) –
Lo que más me ha gustado de Hamlet ha sido la puesta en escena, me ha parecido magistral, las proyecciones sobre las gasas eran asombrosas y la escena en la que una estructura de madera baja sobre el escenario para convertirlo en un cementerio es espectacular. Aunque todavía me sigo preguntando por el sentido de la cama…
Sobre las interpretaciones, Israel Elejalde es un Hamlet que se sale en su papel. También me gustó mucho Gertrudis, Ana Wagener. Los demás estuvieron correctos.
No me gustó la escena de la locura de Ofelia, parecía Lady Gaga, ni la de los sepultureros hablando con acento andaluz en plan gracioso.
Para mi una obra de teatro, por la proximidad entre actores y público, tiene que llegar al espectador, producir sensaciones y este Hamlet no me ha emocionado ni para bien ni para mal.
JM Ruiz –
Ayer tuve la suerte de acudir al ensayo general de la obra; creo que hay cierta falta de medios, y se nota, a pesar del esfuerzo imaginativo de los creadores. No es una obra que se pueda resolver sólo con siete actores. Alguno hace hasta cuatro personajes, coincidiendo en la misma escena, incluso.
Los actores hacen un esfuerzo tremendo, y hay que agradecérselo, pero para mi gusto es demasiada exigencia para la imaginación del público. Hamlet es correcto y Horacio bastante bueno; los demás no me dijeron gran cosa.
Por otro lado, creo que el espacio escénico del Teatro de la Comedia se queda pequeño para representar adecuadamente la obra. Sí me gustó mucho todo el juego de iluminación y efectos audiovisuales.
De todas formas (y seré muy clásico, no lo puedo evitar) está a mucha distancia del Hamlet de 1989 de José Carlos Plaza, en el María Guerrero, con un tal José Luis Gomez sobre las tablas, entre otros fenómenos de la escena.