CAMINO LARGO DE VUELTA A CASA
Texto y dirección
Iñigo Guardamino
Dirección de iluminación
Bea Francos (AAI)
Producción
Teatro Español y Flexión Producciones
Las tres edades.
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Íñigo Guardamino, uno de los enfants terribles integrados en la difusa generación de dramaturgos madrileños con orígenes diversos, visita la escena capitalina con otro título de ámbito literalmente fiel a la palabra (el camino resulto ser largo y penoso), con todos los artificios de su juguetona pluma y la sorpresa asegurada para la legión de sus seguidores.
Filomena, Begoña y Luisa (abuela, madre e hija respectivamente) viven juntas de manera circunstancial y cada una de ellas narra su historia independiente. Begoña trabaja en un peculiar servicio de ayuda telefónica; su madre Filomena está jubilada, retirada de la vida no sólo activa y su hija Luisa atraviesa por la crisis global de su veintena. Tres biografías insatisfechas y descolocadas convergen en el techo que comparten y, tras la explosión de historias laterales, se compactan en una síntesis sanadora. El hogar aparece no solo como espacio físico, sino también emocional, residencia de la seguridad, origen y destino de choques y conflictos.
La técnica de Guardamino como autor y director es una curiosa cristalización de humor muy negro, observación minuciosa de la realidad, integración de chocantes y exóticos detalles que humanizan a los personajes y contradictorias bizarrías en vocabulario y acción. Sus comedias no son amables ni pretenden serlo. Elabora la realidad a través de filtros y lentes que la deforman y presentan de manera conectada en sus múltiples aspectos y sorprendente lógica.
Esta dramedia con producción de pequeño formato incluye un reparto de tres eficaces actrices de muy diferente trayectoria: una consagrada Amparo Pamplona, acartonada e insípida en la primera parte de su actuación y superada por la imponente potencia dramática de su historia personal; una reinante y laureada Belén Ponce de León, tierna y sencillamente maravillosa en el tratamiento de todos los detalles de su personaje y una más que prometedora Helena Ezquerro, con dotes y técnica para adelantar líneas en su todavía estrenada parrilla de salida. La voz y la silueta sin rostro (otro jueguecito más del autor) de un anónimo interlocutor abren el recinto a un exterior que refresca la intensidad de escenas iniciales. Se rompe una vez más la inevitable cuarta pared y se integra al público como parte activa del juego escénico.
Otra faceta más del caleidoscopio dramático del autor, esta obra abunda en las relaciones familiares con su tradicional y chispeante sentido del humor, chorros de acíbar, critica a todo lo que mueve a nuestro alrededor (religión y política incluidas, con su característica referencia a su natal universo vasco), mundo tecnológico, sociedad de consumo, todos los “ismos” posibles (edadismo, feminismo, machismo, revisionismo, racismo…) jergas de caduca modernidad, personajes mediáticos y brillantes caracterizaciones.
Lo mejor:
La interpretación principesca de Belén Ponce de León y el humor gamberro del autor.
Lo peor:
La extensión de determinadas escenas.
FICHA ARTÍSTICA
Intérpretes: Amparo Pamplona, Belén Ponce de León y Helena Ezquerro
Diseño de espacio escénico y vestuario Paola de Diego
Diseño de espacio sonoro y música David Ordinas
Dirección de producción (Flexión Teatro) Evaristo Sánchez
Dirección de movimiento y ayudante de iluminación Inés Narváez
Ayudante de espacio escénico y vestuario Guillermo Felipe
Ayudante de producción y voz en off José Emilio Vera
Ayudante de dirección Pablo M. Bravo
Fotografías Vanessa Rábade
Ilustración de cartelería Laura Pérez Granel
Distrbución Zeena Producciones
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