LUISA FERNADA, YA TENGO INSTAGRAM.
0 ¡LA QUINTA DEL APOLO!
La tentación viste de Chanel.
Enrique Viana no es precisamente un desconocido en los territorios de la lírica y la escena. Su carrera le permite, desde los orígenes clásicos de su formación, el riesgo de habitar otros territorios alternativos y no necesariamente contiguos. Alma pater de esta fingida conversación con público e interlocutores telefónicos, afronta desde la seguridad de su “total outfit” comunicarnos su peculiar interpretación de la temporada lírica, todo ello como pretexto argumental para armar este espectáculo. Con el asumido formato del cabaret se van encadenando canciones con comentarios instalados en el disparate ya desde el mismo comienzo. Su pose es irreprochable en la pulcritud de su aspecto, la corrección de sus interpretaciones y la contención de sus gestos, recordando la sugerente amabilidad de géneros pretéritos.
Nos invita a sobrevolar piezas musicales conocidas con códigos de cultura compartidos, lo cual garantiza un refinamiento en forma y fondo al no alejarse de senderos que previamente ya ha hollado. Hay espacio, dentro del humor, para el toque melancólico, la protesta, la reivindicación y el afecto siempre dentro del respeto a la zarzuela y a todo el público. La compañía de Ramón Grau al piano acompaña y potencia, desde su calidad, la voz y la trama que se nos presenta.
Un gran animal escénico con calidad profesional, ingenio, capacidad de conectar y transmitir, todo ello bajo el inteligente manto del humor es este Enrique Viana que una vez más provoca aplausos de simpatía y complicidad dentro y fuera de la sala. Enhorabuena al teatro de la Zarzuela por programarlo.
Lo mejor:
La elegante y respetuosa versatilidad de su voz y su humor.
Lo peor:
Tal vez un sonido con más volumen facilitaría la comprensión de todos los matices.
Tenor
Enrique Viana
Piano
Ramón Grau
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