Robots universales Rossum
Autor:
Karel Čapek
Traducción, adaptación y dirección:
Carlos Be
¿Visionario Karel Capek?
No es la primera vez que Carlos Be se adentra en el proceloso mar de la ciencia ficción. En esta ocasión se recuperan viejos sabores y técnicas para, en un marco conscientemente retro, ubicar esta propuesta lanzando una vez más las mismas preguntas sin respuesta. Bajo la epidermis de una comedia ligera fluyen mareas que no han dejado de azotar nuestras civilizadas costas. En una sociedad de apariencias, nada distingue a un robot de un ser humano, y los reparos emocionales ante decisiones trascendentes se nos plantean a todos.
Mención especial merece la sala “La Cripta Mágica”. Sólo quien ya haya hollado esos lares podrá asentir, cómplice, a una bombonera preciosista en la que cada detalle tiene significado. Nada es intrascendente ni superfluo: su atmósfera física y humana bien merece una visita.
Nunca nos cansamos de admirar a la familia Be (Carmen Mayordomo, Joan Bentallé y sus nuevas adopciones Rosana Blanco y Javier Arribas), versátiles, generosos, con técnica de la buena y capacidad de comunicación aún mejor.
Texto familiar, recursos conocidos, humor inocente… No hay sorpresas, pero en esa previsible convencionalidad reside el atractivo de este montaje artesano. Una propuesta más para sumergirse en el tormentoso universo de Carlos Be despacito, sin ruido, hasta que un bofetón te devuelva a la realidad de la que por un momento creímos haber escapado.
Lo mejor:
La capacidad mágica de llevarte a su terreno y las interpretaciones.
Lo peor:
La humilde producción.
Javier Arribas
Joan Bentallé
Rosana Blanco
Carmen Mayordomo
Javier Arribas
Ester Lucas
Roberto Cuezva
Juanjo García
Más Crónicas
Sueños y visiones del Rey Ricardo III
Colaboración de Shina176 desde su blog Fruta Madura Una adaptación, no cabía ninguna duda. La aparición del corcovado rey Ricardo sobre el escenario me aterrorizó. Solo, casi a oscuras y con una extraña vocalización que le semejaba a un beodo en primeras nupcias con...
Trinidad
El tres es un número simpático, juguetón. Aunque con tres patas no cojean mesa ni silla, el tres marca excesos: tres son multitud, rompe la perfección dual, incomoda, es testigo, es delator… En el teatro suele haber un tercer elemento crítico que quiebra ese inestable...
Petra
Nos metemos con espíritu de voyeur en el gineceo de Petra, en este caso encarnada en la figura de una sublime y magnética Esther Acebo, para presenciar un universo hermético y asfixiante en el que ejerce de monarca absoluta. Con un esquema muy clásico y lineal, con...



0 comentarios